POv De Escarlata:
—¿Quieres que almorcemos juntas, Luna? —preguntó Leila una vez que terminamos de entrenar esa tarde. Estábamos en el campo de entrenamiento como de costumbre, lejos de los demás guerreros.
Cuando entré esa mañana, todos se habían quedado en silencio por unos segundos. Durante el entrenamiento, se habían reído de mí otra vez.
La hostilidad en el aire había disminuido, pero supuse que me lo estaba imaginando o que estaban acostumbrados a tener a una perdedora como yo entrenando