ALFA MARCUS:
No me arrepentí ni un minuto de lo que acababa de pasar entre nosotros, y tampoco le guardé rencor por el golpe. Por un momento, me confundió cómo cambió tan rápido de ser cálida contra mi cuerpo a la chica fría que me amenazaba con tanta facilidad.
Podría haber hecho algo peor. Podría haberme matado donde estaba, y la habría dejado, maldita sea, con gusto le habría entregado el cuchillo. Sería un esclavo para ella, sangraría por ella, dejaría que me odiara por el resto de mi vida