Punto de vista del autor:
De nuevo, a la mañana siguiente, Leila fue a buscar a Elías al apartamento donde se alojaba. Era la primera vez desde que él se unió a la manada que Leila iría allí.
Llamó suavemente a la puerta y una mujer la abrió. —Hola.
La mujer frunció el ceño, mirando a su alrededor antes de volver a mirar a Leila.
—¿No crees que tal vez estás en el lugar equivocado? —preguntó.
Leila abrió la boca ligeramente y parpadeó repetidamente, tratando de encontrar qué decir. Estaba sorpr