~Sienna~
Sigo a Elias bajo la mirada de mi madre. Mis manos tiemblan, mis dedos se curvan con fuerza, clavándose en mis palmas hasta que escuecen. Una fina línea de sudor me recorre la columna, cálida e irritante. Aprieto los labios y mantengo la cara seria hasta que salimos.
Suspiro y niego con la cabeza en cuanto la puerta se cierra tras nosotros.
Elias se ríe entre dientes. —Ella te quiere.
—Lo sé —resoplo, llevando la mano a mi vientre y frotando el bulto con suavidad. Un aleteo constante s