Puedo decir sin alguna duda que aunque yo no estaba en mi mejor estado, pero igual camino y camino rápidamente, muchas veces corriendo entre el bosque, sin detenerme. Me sentía mucho mejor saber que Areta estaba conmigo, y una vez que me interné en el bosque mejoré considerablemente.
Azaleia, Azaleia, era lo único que podía pensar. Como quisiera que Areta pudiera hablar y me dijera que ella estaba bien. Había venido frente al templo, buscándome… no sabía de los criados, de mis soldados y de lo