Ella se rehusó apartándose asustada de su abrazo, pero Daniel no le dio opción. Como siempre. La sujetó con suavidad de la mano y la condujo hacía la música. No es que la pista estuviera muy llena, no era el baile lo que atraía a los visitantes a Las Vegas, pero la pequeña orquesta del hotel no lo hacía del todo mal. La muchacha quedó parada en medio de la pista sin atreverse a hacer ningún movimiento. Daniel sonrió mientras la abrazaba, aprovechó para indicarle cariñosamente que pusiera su