-Esta bien, - reconoció el Daniel cerrando los ojos para pensar con claridad. Su explicación parecía creíble..., pero no podía apartar de su mente las dudas. Estaba seguro que había algo más en su historia, no podía dejarse embaucar, estaban en juego demasiadas cosas, su prestigio, las empresas, la estabilidad de su hijo...¡Su madre! ¡Dios!… Apenas cuatro días antes le había confesado sus intenciones de optar a la alcaldía de Houston. Tener un hijo putero y corruptor de menores no era el mejor