Hicieron parte del trayecto en silencio, Débora aún se resistía a soltarse y se iba acurrucando cada vez más al pecho de su marido que respondía abrazándola más fuerte si cabe. Podía oler su cabello, empezó a besarla cariñosamente. Escuchó su sollozo ahogado y balbuceó unas palabras: - “Débora… mi chiquita linda te am…” -no pudo proseguir, se asustó al darse cuenta de la palabra que iba a pronunciar: “te amo”… Mike oteó el semblante de su amigo por el retrovisor, cruzaron sus miradas por medi