Capitulo 3

Matthew Jones. 

Mi nana me ve como si tuviera dos cabezas y no la culpo nunca le he presentado a una novia, ella sabe que solo uso a las mujeres para un rato de diversión.

—¿Estas hablado enserio? –Dijo con un rostro de preocupación y su mirada desencajada.

—Claro que si –Lleve una cucharada de comida a la boca, mastique y trague mi bocado para luego hablar –Es la mujer más hermosa que he visto en mi vida, tiene unos ojos que enamoran y un aroma fantástico, pero… —Hice una pausa —Me encargare de que ningún otro hombre mire a mi mujer —Espete serio, de solo imaginar que otros hombres hallan tocado su piel, me dan ganas de matar a alguien, de dañar a esa persona que tocó mi propiedad.

(…) 

No pude dormir lo único que pasaba por mi mente era esa larga cabellera negra con esos ojos grises, su imagen me tortura y el querer tenerla a mi lado diciendo que me ama y me necesita con el paso de los minutos se hace más fuerte y más dura mi erección, me masturbo pensando en tenerla en mi cama, brincando sobre mi polla teniendo sus generosos senos rebotando a mi vista, eyaculo imaginando que llene su interior dejando mi descendencia dentro de ella, me limpio y volteo a ver mi reloj de mesa y son las seis de la mañana, ya no aguanto más llamare a Bill para confirmar que tenga mi pedido, tome mi teléfono y le marque, al segundo tono contesto. 

—Buenos días señor —Dijo con voz ronca, al aparecer estaba dormido. 

—Tienes lo que te pedí ¿Verdad? —Pregunte sin rodeos ni cortesía y no es necesario.

—C-claro mi señor, está todo listo como ordeno —Dijo tartamudo con un notorio nerviosismo. 

—Bien, te quiero en hora y media en mi despacho, no llegues tarde por tu bien —No espere a que contestara para colgar, sé que será puntual o ya sabe las consecuencias, y no serán leves está vez.

Fui hasta el baño he hice mis necesidades, me duche, me afeite, me puse unos de mis mejores trajes, uno negro que sé que le gustara a esa mirada gris de esa niña y a su familia, tengo que dar una buna impresión a los padres de mi mujer, esa que será mi mujer, solo mía por el resto de nuestros días.

Ya listo baje a desayunar, mi nana estaba de espalda y la sorprendí por detrás tocando su hombro de forma rápida. 

— ¡Por dios Matt no vuelvas a hacer eso! —Se agarra el pecho como si le hubieran dado el susto de su vida, respirando profundo y no puedo evitar decir que me avisa gracia.

Empecé a reír y deposite un beso sonoro en su mejilla de señora de edad.

—¿Por qué tan feliz? —Ella es una de las pocas personas que me han visto reír y sigue conmigo a pesar de todo.

—Ya verás más tarde nana —Le sonreí de forma genuina —Hoy es el día.

Me miró con una mirada interrogante pero no le dije nada y es mejor así o conseguirá muchos pero.

Después de desayunar fui hasta mi despacho, me senté en mi imponente silla tras el escritorio, empecé a arreglar unas cuantas cosas pendientes y minutos más tarde toca mi puerta Bill, al darle entrada, este pasa mientras observo mi reloj viendo en la hora que llego puntual. 

-Señor, aquí está todo lo requerido –Me entrego el portafolios con la información, colocándolo sobre mi escritorio con cuidado. 

-Bien, espero que hayas hecho un excelente trabajo Bill  o sabes la consecuencias —Observo el lugar donde debería ir un dedo meñique que por castigo, hoy está ausente, mire el portafolio que es un poco pesado mientras sonrió de una forma maliciosa.

—N-no le he fallado, mi s-señor —Asintió.

—Eso espero —Saque la otra mitad de su dinero de un cajón de mi escritorio y se lo di —Cierra bien la puerta cuando salgas  —Y con esas palabras  se marchó sin antes dar una pequeña reverencia, abrí el porfolio y lo primero que vi fue al padre de mi mujer, su progenitor, mi suegro.

Luis Mark de cuarenta y ocho años, trabaja como electricista en la empresa Jones Spart Hotel, tiene tres hijos y está casado con Lucero Turín –Trabaja en una de mis empresas, que pequeño es el mundo, pienso. 

Lucero Turín de Mark de treinta nueve años, obtuvo recientemente un trabajo como secretaria, tiene tres hijos, esposa de Luis Mark. 

Hija mayor: Emma Mark de diecisiete años, adolescente que estudia en School Morris, mejor alumna del salón, hija primera y legitima del matrimonio Mark-Turín.

Segundo hijo: Luis Miguel de cinco años, infante varón. 

Hija menor: Laura de ochos meses de nacida, una bebe. 

Me quedo una hora viendo el resto de papeles que son finanzas de la familia, sus amigos historiales médicos etc... Pero de Emma esta todo, sus gustos, sus redes sociales, fotos de ella desde nacida hasta la época actual, sus parejas que por suerte dice “ninguna pareja”, sus amigos y hasta su historial de llamadas y mensajes en el último mes, sonrió satisfecho por el trabajo de Bill.

Es el momento perfecto, iré a darles una visita a mi pequeña Emma y a mis futuros suegros. 

Con toda está información es más que suficiente para conquistar a mi pequeño ángel.

En el portafolio está otro sobre que dice en letras negras y grandes "Lo puede usar a su favor", saco el sobre y veo cierta información que me hace reír y con esto conseguiré mi objetivo.

Que ganas de tenerla aquí, que feliz será a mi lado esa pequeña, aunque no tardare en llenarla de mis hijos, la necesito, necesito su aroma, su feminidad.

Llamo a mi personal que usaré para está misión, la más importante que harán en su vida, si fallan el costo será su vida, se me van las horas mientras planificamos con mi personal y equipo de seguridad todas las medidas de seguridad necesarias para mantener a mi pequeño angel a mi lado hasta que acepte su destino a mi lado.

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