Mundo ficciónIniciar sesiónGolpean la puerta sin descanso. Con cada golpe, la madera vibra y el marco tiembla. Retrocedo hasta pegarme a la pared. No puedo hacer nada, van a entrar. Un nuevo golpe provoca que la puerta ceda y termine colgando de una bisagra.
— Aquí estás — afirma.
Son tres hombres de unos cincuenta años aunque aparentemente bastantes más.
— Nos ha costado bastante dar contigo — vuelve a hablar el que parece el cabecilla.
Tiemblo de pies a cabeza en unos movimientos incontrolable







