Capítulo 57. La calma antes de la tormenta.
El restaurante estaba tal como Rosalía lo recordaba, Gabriel fue recibido por el jefe de camareros como el cliente habitual que era, les dieron una mesa junto a la ventada desde donde se podía ver parte de la ciudad.
Gabriel miró a su madre y pensó en lo fuerte que era, había pasado por mucho, en dos días se enfrentaría a una operación y en los meses siguientes a un tratamiento agresivo contra el cáncer y aun así le sonreía con dulzura. Por primera vez, Gabriel le devolvió una sonrisa sincera y