Capítulo 31. Los planes de Gabriel
Aisha miró a sus tres bebés dormir pegaditos unos con los otros en una de las camas del avión de su abuelo y suspiró. Fuera del dormitorio su abuelo y su madre la esperaban, su abuelo estaba furioso con ella.
―¿Dónde está Lombardi? ―había preguntado con el ceño fruncido.
―Él no vendrá ―respondió ella con un encogimiento de hombros.
―¿Por qué? ―preguntó con sospecha ―Pensé que se estaban llevando bien y sé que él solo se mudó a California para ir detrás de ustedes, así que supongo que no tiene