—Capturen a Santillán —gruñó Rafael esquivando un par de balas, hizo unos disparos y logró neutralizar a varios hombres de Franco—. Cúbranme —ordenó, para así ingresar a la agencia de viajes y verificar si había alguna persona herida.
Cuando el agente logró entrar se encontró con la imagen de una mujer hecha un ovillo en el suelo, escuchó como tosió un par de veces intentando normalizar su respiración, se tocaba el cuello, y al escuchar disparos se metió bajo el escritorio.
—Señora —dijo Rafa