Después de un par de semanas, Harry y yo decidimos aprovechar que la niña se ha ido a un campamento escolar e invitar a Robert a ir a la playa.
Hacía mucho tiempo que no la visitábamos y ya estaba con deseos de sentir el agua salada.
Por suerte, el clima está perfecto, hay un cielo azul y un sol resplandeciente. La vista es hermosa. Giro mi cabeza solo para darme cuenta de que Robert me mira fijamente.
- Eres una verdadera belleza, la playa se opaca con tu presencia –me dice
La relación entre