Cuando subí a la habitación me quedé de piedra nuevamente. La habitación estaba decorada con ropa de cama navideña, almohadas mullidas y mantas cálidas, creando un ambiente acogedor y festivo. Incluso el baño estaba equipado con toallas suaves y velas aromáticas que difundían fragancias a especias de invierno.
Dejé mi mochila en el suelo y me senté en la cama. Austin se sentó a mi lado y me rodeó con su brazo mientras depositaba un beso en mi coronilla.
―Austin, en verdad te luciste.
―Lo sé. ―