Lo primero que vi en Austin cuando se metió a la camioneta fue una expresión de sorpresa. Evidentemente nunca había estado en una vieja camioneta como esta. Sus sobrinos tomaron asiento en la parte de atrás. Gracias a Dios eran el tipo de chicos que apreciaba el aire libre, a pesar del clima frío.
—Agárrense bien chicos. — Solté luego de encender la camioneta.
—¿Segura que has manejado antes?
—Lo hacía para mi trabajo. — Comenté con una pequeña sonrisa. —Eso fue hace como… seis años.
—¡Seis