—¿Está todo bien? — Preguntó mi abogado una vez tomó asiento. Había pasado tal vez unos cinco minutos desde que había cortado la llamada.
—Parece que vienen por mí.
—Eso significa que todo salió bien ¿no? — Sonreí y asentí.
—Todo gracias a ti.
—¿Por qué yo? — Inclinó su cuerpo levemente hacia adelante mientras se acomodaba. —Solo hiciste lo que tenías que hacer. — Sonrió de lado. No podía evitar pensaren lo tranquilizadora que era la sonrisa de Alexander, sorprendente, después de que mi pri