Capítulo 66. |Una llamada inesperada|
Max había aprendido a hacer un buen desayuno muchos años atrás cuando había tomado su total independencia. Y eran los panqueques su mejor carta. Cortó a la perfección cada fresa, durazno y melón, lo acomodó de forma elegante alrededor del plato, para terminar con la jarra de jugo de naranja y leche fresca. Había madrugado para poder hacer ese desayuno, se sacudió las manos a los costados sobre su chándal y luego se dirigió desde la terraza hacia la segunda planta que era donde se encontraba Emm