Luego de comentar durante unos minutos sobre cómo fue la experiencia eligiendo ropa para dama en la tienda, Leo envió a la joven para que duerma y no desgaste sus energías en estar alabándolo a él por ser tan bueno con ella. Él necesita concentrarse en el discurso que dará al día siguiente y quiere su espacio, pero la pequeña princesa no tiene la intención de quedarse con la duda sobre la pregunta que ronda en su cabeza y que teme saber la respuesta.
— ¿Pudiste reconocer a mi padre? —Quiso sabe