Esa noche Marco fue al apartamento de Alexa, ahora está desesperado por hablar con ella y pedirle perdón. Sin embargo, por más que estuvo llamando a la puerta la joven no salió, en realidad, ella no quiere ni verlo porque hasta la vez le duelen aquellas palabras.
Marcó su número de teléfono, pero este lo enviaba al contestador automático. Ella hace unos días se cambió de red y él no lo sabe. Al día siguiente ocurrió lo mismo, hasta que unos días después la pudo localizar y finalmente hablar.
—