Jandé está impaciente, sabe que están en peligro en dicho lugar, a pesar de ello se muestra como si eso no le afecta su estado emocional. Decidió relajarse y tomarlo con paciencia, puesto que le consuela el saber que su esposo es un hombre adinerado y lo buscarán hasta por debajo de las piedras.
―¿Te estás divirtiendo en tu luna de miel, amor mío? ―pregunta la adorable esposa con evidente sarcasmo.
―Ah, ya veo que estás de buen humor, querida, y para responder a tu consulta, créeme que yo no t