El anochecer llegó, Sergio despertó, después de un intenso y apasionante día, vio dormir a Nohelia, y se maldecía internamente por haber perdido mucho tiempo lejos de ella, haberse perdido el embarazo de su hijo, pero ahora estaba dispuesto a luchar para mantenerla junto a él.
Acarició su cabello y delineó su rostro, besó su frente y ella empezó a removerse en su lugar.
—¡Mmm! Un poquito mas, tengo mucho sueño. —habló con voz ronca y siguió con los ojos cerrados.
—Vamos dormilona, despierta ten