Cuando Selena se desperto al dia siguiente, un ataque de nauseas fue su saludo vespertino. Asqueada, sintiendo que su estomago estaba en constante movimiento como dentro de una lavadora, ella salio de la cama corriendo y se dejo caer frente al retrete.
Alexander no demoro en aparecer detras de ella para recoger su cabello y acariciar su espalda en grandes y prolongados circulos.
—No tienes que hacerlo—logro decir ella luego de algunos minutos, haciendo la cabeza hacia atras para respirar algo