Mundo ficciónIniciar sesiónYuri y Dalia salieron del dormitorio, pero se quedaron en la entrada sin moverse ni decir algo, denotando los nervios de ambos, hasta que entrecruzando los dedos y elevándolos a la altura del pecho, Dalia habló:
—Y bueno… ¿cuál es el plan?
Yuri tensó su espalda, tragó saliva y sintió como sus mejillas se ponían coloradas. Se pasó la mano por la nuca y decidió jugar la carta de la sinceridad.
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