Me encuentro en un estado de perplejidad absoluto, en cambio, tanto mi madre como mi esposo se encuentran sonrientes como si le acabarán de anunciar que se han ganado la lotería.
No estoy lista para ser madre, de hecho, nunca en mis veintitrés años de vida lo consideré uno de mis sueños ni mucho menos ha estado dentro de mi proyecto de vida tener un hijo.
No soy capaz de cuidar de otro ser viviente. Creo que incluso una roca se moriría si está a mi cuidado y las rocas no tienen vida.
El pobre