Capitulo 8.

El gato se había comido mi lengua, la impresión de verlo allí me había dejado sin habla y eso que yo ya estaba mentalmente preparada para verlo. Antes de abrir mi boca, estudie su expresión, no había ninguna duda que no estaba feliz de verme sentada frente a él. ¿Qué le diría? Al fin de cuentas era mi jefe, tenía que comportarme como era debido, es más toda mi vida había sido educada para ser una buena chica sumisa, pero estar frente a él, me daba

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