Helena respondió con una cautela extrema ante la presencia de las dos mujeres: —La señora está despierta y ya ha comido algo de las gachas que le preparé.
—Entonces entraremos a verla ahora mismo, no podemos dejarla sola en ese estado —anunció Sienna con un tono falsamente preocupado que no engañaba a nadie.
Helena intentó detenerlas con firmeza: —Necesita descansar profundamente por orden médica, el doctor fue muy claro sobre las visitas.
Eileen intervino con un desdén mal disimulado hacia l