Maya sonrió, extendiendo una caja. —Toma, toma esto. Compártelo con tus amigos si quieres.
Valentina Henderson negó con la cabeza. —No puedo comer mucho. Solo uno, por favor. Gracias, Maya.
Maya admiró lo educada y reservada que era Valentina Henderson a tan corta edad. Abrió la caja y dejó que la niña eligiera una. Valentina Henderson le dio las gracias nuevamente, agarrando la magdalena.
Adeline Vance acarició la cabeza de Valentina Henderson. —Me voy a mi habitación. Disfruta de la fiesta, ¿