Capítulo 14.
Vicenzo.
Dejé de escribir en mi computadora portátil en cuanto el sonido de la puerta de la oficina abriéndose me distrajo. Levanté la mirada y me encontré con la mirada altiva de mi hermana, Alessandra Coppola.
—Buenas noches, Vicenzo...—arrastró las palabras poniendo su bolso de cuero sobre el sofá y sentándose frente a mí. Busqué una botella de vino para servirle un poco lo más pronto posible.
—Buenas noches Alessandra...—voy a ser honesto, no me agrada en lo absoluto que ella esté acá debid