Capítulo 23.
Vicenzo.
Estaba a punto de irme a casa, puesto que el reloj marcaba más de las nueve y media de la noche y quería compartir un poco con Ellie antes de irnos a dormir. Aunque, a este punto ya creía que ella podía estar durmiendo porque no respondió mi último mensaje. No obstante, todos mis planes se fueron por la borda cuando mi hermana apareció por la puerta de mi oficina.
—Buenas noches, Vicenzo —me saludó dejando su bolso sobre mi escritorio y ofreciéndome un sobre cerrado con cautela.
—Buena