70. Te amo
Aurora se había quedado paralizada en el abrazo, no se había esperado ese recibimiento, lo deseaba, sí, pero no lo creía posible, sin embargo, sus brazos no demoraron en devolverle el gesto mientras que su propio corazón podría sentir los latidos desaforados que venían del rubio.
—Sé que lo lamentas, yo también lo hago, pero debemos hablar de lo que pasó ayer, Ben.
Se odiaba, él realmente se estaba odiando en estos momentos mientras que escuchaba la voz calmada y comprensiva de Aurora. Sabía qu