65. Nada que ocultar
Llegar a la enorme casa dónde vivía el abogado le tomó menos de lo que Aurora hubiese esperado, pues para su total sorpresa el hombre vivía muy cerca de la casa familiar de Ben.
Al llegar, el rubio ni siquiera tuvo que tocar la puerta, porque al parecer llevaba consigo una llave de la casa de su amigo y si eso no era sorpresa suficiente, ver a Emily sentada en la sala llevando un pantalón de chándal y una camisa grande de hombre si lo fue.
—¿Ems?—Aurora estaba viendo a su amiga con clara sorp