Mundo ficciónIniciar sesiónHenry
—Oh, Dios...—escucho que balbucea. —Yo...yo...—mis labios dejan otro camino de besos hasta llegar por encima de su monte de venus, ella sigue temblando. Mis dedos acarician lentamente por la curva de sus caderas, luego bajan a su sexo, lo acarician y escucho un fuerte gemido de ella, me inclino y soplo un poco, provocando que ella se retuerza. Huelo su piel sensible, a "jazmín" mi lengua entra chupando y succionando s







