Una luna rechazada. Capítulo 62: Lucha por la paz
Dorian.
Mis patas peludas estaban haciendo fuercitas con las manos demoníacas y oscuras de Umbra, quien no dejaba de reírse con malicia.
Mi mandíbula estaba tensa porque si lo soltaba, podía salir volando hacia atrás, y mi prioridad era mandarlo a volar a él lejos con mi fuerza.
—Te recuerdo que tengo más poder que antes, querido Dorian —se burló—. Tengo que admitir que me has sorprendido, a pesar de que tienes menos edad que yo. Yo he vivido décadas, ¿en serio crees que podrás derrotarme?
—El