Una luna rechazada. Capítulo 46: Cumpleaños II
Alanna.
Entramos en la mansión con una sensación de cansancio después de un largo día en el arroyo. Necesitaba darme un baño urgente para refrescarme después de tanto sol.
—Estás roja, es posible que tu piel se broncee luego de este día —comentó Dorian.
—Tú no te quedas atrás —reí.
Me extrañaba no haberme cruzado con nadie de camino a mi habitación, ni siquiera con algún sirviente.
—¿No te parece todo muy silencioso? —indagué.
—Para nada —Negó—. Por otro lado, iré a bañarme y te espero en