Una luna rechazada. Capítulo 3: El rechazo
Alanna.
Esos ojos amarillos me pusieron nerviosa, pero no en el buen sentido. Sabía que ese hombre se descargaría conmigo.
—Desnúdate —ordenó.
Quedé perpleja ante su orden. ¿Qué carajos le pasaba por la mente? ¿Estaba loco?
—¿D-disculpa? —Me ofendí—. No voy a ser parte de tu juego infantil.
Él gruñó en frustración.
—No te estoy dando la capacidad de decidir, Alanna —dijo—. Si no lo haces, te mataré y jamás volverás a ver a tu familia.
Abrí los ojos.
Su amenaza era contundente, ya que se acercó