Laia.
Los días pasaban a toda velocidad, faltaba menos de un mes para la boda y Caleb casi no tenía tiempo libre por andar planeando todo.
Quería darme la sorpresa, así que no dejaba que me metiera en ese asunto. Dejé reposar mi mentón sobre mi puño, apoyando el brazo encima de la mesa.
Estaba esperando a Zoé en el patio de la mansión.
Aunque... No esperaba que viniera con Ashton.
—Laia, espero no te moleste. Él quiso venir —Lo señaló, apenada.
—¿Q-qué? Pero si tú... —Ella no lo dejó terminar y