Laia.
Volvimos a nuestra forma normal en cuanto estábamos muy cerca del lugar. Teníamos que ser lo más sigilosos posibles porque no sabíamos si ya nos estaban esperando o habría alguna trampa.
—Quédate conmigo —indicó Caleb, tomando mi mano.
—Soy más fuerte que tú, ¿recuerdas? —refuté, con una sonrisa.
—Caleb, puedo sentir la presencia de un mal muy superior al frente —intervino Xavier.
No me di cuenta de que él siempre estuvo cerca de nosotros. Se veía bastante serio y una gota de sudor recorr