Caleb.
Después de las revelaciones que tuvimos con la diosa en donde nos decía que nuestro vínculo era irrompible, me quedé pensando todas las noches.
No podía dormir bien, porque Laia no salía de mi mente. Sabía que estaba teniendo una especie de relación amorosa con Leo, y de solo pensarlo me carcomía por dentro.
Apretujé mi pecho, buscando la calma que hace mucho había olvidado.
—¿Sucede algo? Has estado decaído últimamente —preguntó Xavier.
Ambos estábamos en mi oficina, ya que habíamos con