La fuerza de tu deseo es la determinación del mío, y si tengo que arder en el infierno y purificar mi alma para conseguir que me ames, entonces no voy a dudar en pasar una eternidad purgando cada pecado de mi ser.
Dominic
Me atrevo a tomar su mano sobre la mesa y entrelazar nuestros dedos, ella duda un segundo, pero al final se deja hacer, me mira y se sonríe al tiempo que un rubor rosado cubre sus mejillas, el vino está causando efecto en los dos. Su risa se detiene y su mirada queda fija en