Me quedo en el abismo donde tus caricias son la salvación de mi alma y tu amor es la condena que me hace libre.
Atenea
El frío de la noche se desvanece al tiempo que nuestros cuerpos se funden en uno solo, el ardor de sus caricias calienta mi piel a la vez que su cuerpo entra en el mío, llenándome con toda su extensión, colmando por completo mis sentidos y saciando la necesidad de sentirlo tan dentro de mí. Grito su nombre al tiempo que el mío sale de su boca con voz ronca y posesiva, y se clav