Miedo, decepción y angustia estremecen a mi cuerpo, pero el deseo de que tus brazos sean los que me protejan logran mantenerme estable en medio de esta tormenta.
Atenea
El miedo me mantiene paralizada al tiempo que un escalofrío me recorre la espina dorsal de arriba abajo, no puedo creer que esto me esté pasando, no debí haberme ido sola, sin importar lo molesta que estaba, tuve que quedarme con los custodios y no comportarme como una malcriada y menos ahora que no es solo mi vida la que está