37. La Celda de las Verdades 🔒.
La Cárcel de Battuo, oscura y opresiva, parecía devorar cada sonido. Las paredes de concreto atrapaban murmullos y suspiros de los condenados, convirtiéndolos en ecos lejanos. Gwen caminaba con paso firme, aunque cada vez que sus botas resonaban contra el suelo frío, una sombra de duda la acompañaba. Frente a las rejas de la celda de Teo, acostado sobre una cama de piedra.
Teo alzó la vista. El tiempo había sido implacable con él; su rostro estaba marcado por la frustración y la rabia acumuladas