20. La trampa de Mactodo.
Las sombras del mediodía veían a Gwen dirigirse a la sede de la Agrupación Plasma. Su paso era firme, impulsado por la ira y la ansiedad. Mactodo había conseguido su objetivo: Gwen estaba cada vez más unida a sus poderes Plasmáticos, aunque ella se resistiera a aceptarlo.
Las puertas de la Agrupación crujieron al abrirse. La mirada de Gwen no buscaba respuestas, sino explicaciones. El sol se filtraba a través de los cristales rotos, proyectando haces de luz sobre el suelo polvoriento. Su eco re