Una suave brisa primaveral llevó hacia Andrés el delicado aroma natural y el embriagador perfume de la muchacha. Con su poderosa fuerza, el hombre la levantó del suelo. Luna no pudo lograr mantener el equilibrio y tambaleó. Inmediatamente, una mano la sostuvo con fuerza por la cintura, percibiendo su temperatura a través de la fina tela de su ropa.
Andrés le arrebató la cerveza de la mano y la observó detenidamente, mientras decía con voz profunda, sin emoción especial:
—¿Te embriagas con una so