De repente, un mechero de metal apareció por detrás, lo que asustó a Luna. Miró sorprendida al hombre que apareció de repente y retrocedió un pequeño paso para mantener distancia con él. Le preguntó:
—¿No haces ruido al caminar? ¿Qué estás haciendo aquí?
—Con esto —dijo Andrés, tomando el mechero con una mano y entregándoselo.
Luna extendió cautelosamente la mano para tomar el mechero. De repente, él la agarró firmemente y, en un movimiento, la atrapó con fuerza por detrás, presionando su cuerpo