El aturdimiento pintaba el rostro de cada uno de los presentes. Ninguno de los tres sabía que estaba pasando. Sé miraban con los ojos bien abiertos y con la boca en una línea intentando desentrañar ese misterio. Elena carraspeó una vez, dos veces hasta que sintió que sus palabras armarían una oración coherente y viendo que nadie hablaría ella tomó la palabra. Mejor ir delante que atrás.
—Bueno en vista de que todos merecemos una explicación extensa es mejor que nos acomodemos.
—No lo creo, p