CAPÍTULO 87: NO SOY UNA ASESINA
Anthony nunca imaginó, ni en sus peores pesadillas, encontrar una escena como esta en la casa de Katherine. Ella está aterrada, pálida, aún más de lo habitual, como si la vida misma estuviera abandonando su cuerpo. Su respiración es errática, las lágrimas corren por sus mejillas sin control y sus manos tiemblan, pero lo peor es la amenaza que aún la rodea. Un hombre muerto yace en el pasillo, la sangre sigue esparciéndose por el suelo en un charco oscuro. En la e