CAPÍTULO 77: NO PUEDES HUIR DE MÍ
Katherine solo desea tomar un avión esa misma noche y largarse a Boston. Dejar atrás Roma, con sus calles empedradas, sus recuerdos amargos, y a él. Pero no puede hacerlo, al menos no todavía. Necesita volver al departamento, recoger sus cosas, su pasaporte, y, si tiene suerte, lo que queda de su dignidad.
El autobús de regreso a la ciudad parece una condena. Cada parada, cada rostro extraño que sube y baja, solo alarga el tormento de volver a enfrentarse a su