CAPÍTULO 57: ESPIA
Katherine lleva el vaso de agua a los labios, intentando calmarse. El frío líquido apenas alivia la presión en su pecho cuando su celular abandonado sobre la mesa comienza a vibrar. Al ver el número desconocido, el estómago se le revuelve.
Duda antes de contestar, pero sabe que no puede ignorarlo. Con un temblor en los dedos, desliza la pantalla para aceptar la llamada.
—¿Diga? —susurra, aunque su voz tiembla más de lo que quisiera.
La risa de Emanuele resuena al otro lado de